Discurso: Sesión por Acuerdos Comerciales con China

Señor presidente: los temas que me parece que tendríamos que discutir respecto de este convenio son cuatro: los desafíos del Convenio con China, los objetivos de lo que aquí se está trayendo a consideración, las adjudicaciones –de las cuales se ha hablado bastante y quiero hacer una última reflexión final acerca de cómo nos deja parado este tratado respecto al Mercosur.
China es la segunda economía más grande del mundo. Claramente cualquier intento de integración con la economía china es absolutamente esencial a la política de desarrollo de cualquier país. No nos ha ido tan bien en los últimos diez años. Entre los años 2003 y 2014 hemos logrado duplicar nuestras exportaciones a China, que representan entre el 6 y el 10 por ciento de las exportaciones totales de la Argentina. Por su parte, en los últimos diez años las importaciones aumentaron un 1400 por ciento. Las importaciones de China representan el 15 o 16 por ciento de las importaciones totales. Esto quiere decir que en los últimos diez años pasamos de tener un superávit interesante con respecto a China, de unos 1.700 millones, a tener hoy un déficit muy abultado, de casi 6.000 millones de dólares.
Entonces, cuando uno piensa en el desarrollo del comercio que hemos tenido con la segunda economía del mundo, pero a la vez en nuestra imposibilidad de colocar exportaciones al ritmo en que crecieron las importaciones, pareciera que cualquier convenio de cooperación con China tendría que focalizarse justamente en cómo abrirse y obtener mercados en ese país.
El gobierno ha usado últimamente muchísimo capital político y relacional con China. Uno no se sienta a hablar con el presidente de China todos los días. Y cuando lo hace, tiene que focalizarse en lo que es verdaderamente importante, esto es, abrir los mercados chinos para la producción argentina.
Cuando uno mira este convenio no encuentra absolutamente nada de eso. Es decir que los objetivos verdaderos nada tienen que ver con el desarrollo comercial para nuestros productores en el mercado chino, sino con otra cosa. Uno especula y piensa en que acá probablemente hubo una negociación por la cual los chinos accedieron a un swap de monedas que le da divisas al gobierno para llegar con el cepo cambiario hasta las elecciones, y a cambio de eso este gobierno ofrece dentro de este convenio concesiones para la asignación de la obra pública.
Pero cuando uno observa la naturaleza de este convenio, y en particular el artículo 4°, llega a una situación bastante exótica, podríamos decir. Este convenio nos pide que demos un cheque en blanco para los convenios futuros.
Señor presidente: me interesa particularmente que me escuche lo que voy a decir en este momento. El artículo 4° nos pide que digamos que el gobierno tiene capacidad de firmar los convenios en el futuro con la República de China. Pero usted sabe que en el último viaje de la presidenta a Beijing se firmaron los convenios, es decir que estos convenios ya están firmados. Sin embargo, no están puestos a disposición del Congreso para su análisis. Es decir, usted nos pide que aprobemos un cheque en blanco sobre algo que ya existe y que sería muy bueno que pudiéramos ver. Si lo pudiéramos ver, probablemente tendríamos una actitud mucho más favorable porque sabríamos de lo que estamos hablando.
Un diputado del Frente para la Victoria preguntó por qué nadie había dicho nada respecto del convenio con Europa. Nadie dijo nada porque las cartas estaban sobre la mesa y se sabía de lo que se estaba hablando. Pero en este caso eso no se da.
Me parece que no es bueno institucionalmente y creo que tampoco es bueno para los funcionarios del Poder Ejecutivo, porque cuando finalmente se confirme que YPF le paga 100 dólares el barril a Chevron, ¿quién va a estar para defender a los funcionarios, teniendo en cuenta que ese contrato fue secreto? Si no hubiera sido secreto, todos habríamos sido de la partida o compartido la responsabilidad. Y ni hablar del memorándum con Irán. No voy a hablar de ese tema. O el propio swap de monedas. En algún momento, después de diciembre, vamos a entender efectivamente cuáles fueron las condiciones de esos contratos, y hacerlo de manera secreta, a espaldas del Congreso, me parece que no es bueno institucionalmente ni para los funcionarios de este gobierno. Desde nuestro punto de vista, lo hace por supuesto imposible de votar.
Cuando uno mira el artículo 5°, que es el de la adjudicación directa, advierte que es un problema. Si los chinos tienen una oferta de licitación de obra pública más conveniente, entonces que se sometan a los considerandos de la licitación pública. Claramente esta es una concesión cuya contraprestación no está especificada en este convenio. Entonces, tal cual está, el convenio es simplemente una concesión. Y desde la oposición uno se pregunta: ¿qué obtuvo la Argentina a cambio de esto? Probablemente, lo que obtuvo esté en otro lado, pero no está explicitado acá. Entonces, lo que hoy se somete a consideración es simplemente una concesión.
Creo que vale mucho la pena poner las cartas sobre la mesa, y creo que tampoco convenció el argumento que dio el miembro informante de que porque esto ya se hizo con España o con Italia lo podemos hacer ahora. Si se hizo mal antes, no es justificación para hacerlo ahora.
Para terminar y dejar la palabra a mi colega, quiero referirme al último punto, que tiene que ver con el Mercosur. El artículo 8° del Tratado de Asunción dice: “Los Estados Partes se comprometen a preservar los compromisos asumidos hasta la fecha de la celebración del presente Tratado, inclusive los acuerdos firmados en el ámbito de la Asociación Latinoamericana de Integración, y a coordinar sus posiciones en las negociaciones comerciales externas que emprendan durante el período de transición. Para ello: (…)d) Extenderán automáticamente a los demás Estados Partes cualquier ventaja, favor, franquicia, inmunidad o privilegio que concedan a un producto originario de o destinado a terceros países no miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración.”
Es decir que en la última sesión del año pasado tuvimos toda esta discusión sobre los parlamentarios del Mercosur, que el Mercosur esto y que el Mercosur lo otro, pero lo primero que hacemos ahora, a fines de febrero, es algo totalmente contrario al espíritu del Mercosur. Me parece que eso no ha estado presente en el debate y tendría que ser una parte importante.
En definitiva, tenemos objetivos que no están explicitados, objetivos ocultos, tenemos concesiones gratuitas dentro del marco de este convenio, tenemos una delegación de facultades del Congreso que consideramos inconstitucional, como ya lo explicó el señor diputado Pinedo.
Por todos estos motivos es que vamos a votar en contra de este proyecto. Los chinos tienen un dicho, que reza que toda crisis es una oportunidad. El único problema acá es que la crisis es nuestra y la oportunidad es de ellos.